viernes, junio 6

BLOG CORREGIDO

Muy bien pero he visto que en algunos textos has dejado enlaces que no quedan bien.


Un saludo

Kiko Páez

jueves, junio 5

Botón de pausa

No existe ese maravilloso botón de pausa del que todos hablan. No puedo decidir parar las cosas cuando a mí me dé la gana. Puedo tomármelo con calma, pensarlo y analizarlo, pero el mando a distancia universal sólo es para la televisión. No puedo evitar darle vueltas a mis sueños de esta noche en mi cabeza, ni dejar de pensar en el "¿y si hubiera hecho otra cosa en ese momento?". Muchas veces al día se me pasa por la mente la idea de abandonar y empezar de nuevo, pero ese ya es un truco que he utilizado demasiadas veces. Los cuentos de hadas, con ponis, unicornios, purpurina y florecitas son geniales, pero vivir todo el tiempo en ellos es completamente imposible. Sólo quiero dormir, soñar algo nuevo, y despertarme sabiendo responder por lo menos a una de mis preguntas.

viernes, mayo 30

Bebé

He añadido saturación, contraste, la he girado horizontalmente y la he hecho más pequeña

miércoles, mayo 21

Pensamientos de una cirujana

¿Quiénes somos?

En esta web podremos reflexionar sobre cada uno de nosotros resolviendo esas inquietantes preguntas que nos solemos hacer a veces; pero hay una que es fundamental para poder responder a las demás, ¿Quiénes somos?
¿Quiénes somos?- Café Desvelado

viernes, mayo 16

Bound To You

En este vídeo podremos ver a la increible Christina Aguilera en la película de Burlesque; esta canción la escribe Jack Shepard. Una canción que a lo largo de la película tiene mucho juego puesto que nunca está lista para salir al escenario y conforme él se va dando cuenta de que se está enamorando de ella, la acaba y se la da para que la cante porque esa canción ya está perfecta. Acabada. Pero en la película el director ha decidido que esta canción sea la que marque el momento romántico, pícaro y apasionado de Alice (Christina Aguilera) y Jack (Cam Gigandet). Es precioso.A mí me encanta. Míradlo:

PLAN B: Volver a ser feliz

¿Cuándo fue la última vez que te apasionaste por algo, que te desviviste por ello porque la emoción te consumía? ¿Dónde se han escondido la chispa que iluminaba tus ojos y la ilusión que despertaban tus palabras? ¿Dónde ha ido a parar tu pasión, tu entusiasmo, tus ganas de vivir?
Tu excusa es siempre la misma: “¡Ya no tengo suerte en nada!”, y el ceño fruncido ha pasado a formar parte de tu expresión natural. No me gusta. No me gusta nada. La suerte te ha descuidado un poco, es cierto. Pero la suerte es solo un factor externo y esporádico del que no se puede depender. Y por eso, en estos casos, siempre hay que disponer de un Plan B: Volver a ser feliz.Pero no le echemos las culpas a la suerte. El chico que yo conocí, no sonreía porque fuese afortunado… sino porque era feliz. La felicidad depende de uno mismo. Concretamente, de nuestra actitud. Y si ése es siempre nuestro Plan A, no necesitaremos más letras.
En una de sus brillantes conferencias, Emilio Duró dice: “El 80 ó 90% del éxito en la vida está en la actitud, el 10% es conocimiento. Lo importante es la actitud con la que te enfrentas a la vida y a los problemas. Aquí es donde entra el coeficiente de optimismo. [...] La Nasa, cuando tiene que enviar un tío a la Luna, no mira la inteligencia, mira el coeficiente de optimismo. ¿Tu te imaginas ir de aquí a la Luna con un pesimista? Nos vamos a caer, se oye un ruido… ¡Lo matas!”.
Tu cerebro no ve nada más que lo que tus emociones quieren, y por eso hay personas que hagan lo que hagan consiguen salir adelante, y hay gente que haga lo que haga, siempre se hunde.
Antes tus emociones radiaban optimismo, y por eso los problemas los veías como retos que siempre conseguías superar. Antes solías vivir cada día, ahora solo te conformas con sobrevivir. Tienes que volver a encontrarte, cuanto antes, a ti y a la razón que te hace levantarte con ganas por las mañanas. 
El 97% de la gente no sabe por qué se levanta, no sabe por qué vive. Esas personas viven deprimidas y la depresión viene básicamente de la ansiedad. La gente se pasa la vida corriendo, no tiene ni puñetera idea de a dónde, pero corre. ¿Por qué tanta prisa? Para un segundo y tómate un gin tonic a tu salud. Date cuenta que solo cambiaremos nuestra vida cuando empecemos a tomar el control sobre ella.Por eso hay que tener cuidado con la actitud que adoptamos, con la energía que difundimos, porque en cierto modo, las energías se contagian. Hay gente que cada vez que estás con ellos te amargan la vida, inclusive sin llegar a hablar llegas hundido a casa. Y hay personas tan auténticas que da verdadero gusto tener de compañía porque siempre acabas empapado de vida. 
Con la suerte ocurre más de lo mismo: se atrae. Y ésa es la razón por la que “hay gente que encuentra parking y gente que no”, como dice Duró.
Córtate el pelo, vete de compras, haz ejercicio, búscate hobbies, renuévate por dentro y por fuera. Todo depende de tu perspectiva y de la felicidad interna que haya dentro de ti.
Yo la he conocido, y quiero que la felicidad vuelva a consumirte para poder bailar con ella.
Quiero que me vuelva a hablar de sueños ambiciosos, que te devuelva la pasión, que te haga reír a carcajadas, que se ponga a cantar cuando no viene a cuento.
Quiero que vuelva para que relaje ese entrecejo y arrugue tus mejillas, que te haga recuperar la fe en ti mismo y seas de los que siempre encuentra parking.
Quiero que vuelva para que le quites el polvo a tu Gibson y vuelvas a ser “The man on fire”.
Ha llegado el momento de volver a ser feliz.

jueves, mayo 15

Lo que buscamos en la vida

En el instituto, en cuarto curso, nos explicaron la teoría de un sociólogo, un tal Maslow, que decía que todos buscamos las mismas siete cosas en la vida. Él lo llamó la jerarquía de las necesidades humanas. Lo primero que buscamos es la supervivencia; la salud que nos permita seguir viviendo. Lo segundo es la seguridad, sentirnos protegidos, a salvo en nuestra casa. Después está el amor. Según Maslow nadie puede vivir sin tener amor o sin buscar el amor. La cuarta es el respeto; que los demás valoren lo que hacemos, nuestras decisiones, aunque nos equivoquemos. Le sigue la necesidad de entender, de conseguir explicar por qué la gente toma decisiones que nos duelen. La penúltima necesidad humana es la estética o espiritual, sentirnos parte de algo especial y único, el plan perfecto de nuestras vidas. Y la última, la autorrealización; intentar encontrar nuestra auténtica naturaleza; lo que somos realmente. Hace cuatro semanas, dos días y diecisiete horas que Lucas se marchó a La Carolina para convertirse en agente del CNI. Maslow diría que está llevando a cabo la séptima de las necesidades humanas, pero Maslow no tiene ni idea de lo que es despertarse abrazada a Lucas, así que se puede meter su teoría por donde le quepa. Porque lo único que buscamos todos en la vida, lo único, es ver a la persona que queremos cuando abrimos los ojos por la mañana.